A medida que las fábricas adoptan la automatización y aumentan las demandas de energía, la necesidad de sistemas híbridos de compensación de la calidad de la energía se ha vuelto más apremiante. Muchos fabricantes enfrentan desafíos como fluctuaciones de voltaje, distorsión armónica y problemas de energía reactiva que pueden provocar fallas en los equipos, reducción de la eficiencia y aumento de los costos operativos.